Amigo Jesús, ¡cuántas veces te lo habrán dicho entre ayer y hoy! ¡Cuántas veces se habrá oído en estas últimas horas las palabras “se ha muerto un amigo mío”!. Porque eras el amigo de Atienza. Eras la persona a la que a todo el mundo caía bien. Eres el amigo de Atienza y mientras viva el último de sus coetáneos, lo seguirás siendo.

 

Rabio en mi interior egoístamente de no poder volver a sentarme contigo a conversar, cuando se paraba el tiempo, paladeaba cada palabra que salía de tu boca, era emborracharse de sabiduría de la vida. Admiraba cómo hacías una pausa antes de hablar siempre, siempre pensabas lo que ibas a decir y nadie habrá dicho nunca de ti “¡vaya tontería acaba de soltar!”, siempre decíamos “leñe, pues llevas razón”.

 

Aún siento en la piel un recuerdo del verano pasado, un día caluroso de septiembre, cuando yo gozaba de mis diferidas vacaciones septembrinas, a la hora del café tomando café en la terraza de Los Jubilados, mi padre, tú y yo. Y la calma. La calma de un verano que ya no era verano. La calma mágica en que se queda Atienza cuando pasa la tempestad de las Fiestas. La calma que sabéis gozar los que habéis visto pasar vuestra vida delante de Atienza. Mi padre y tú llamandoos ‘alcalde’ mutuamente y hablando de los sinsabores del puesto, con ese salero y esa retranca que la gente de esta zona tenéis. Hablandoos con respeto y admiración, el respeto y la admiración que entre dos amigos se tienen. Ese día descubrí que en los aleros del tejado del Casino hay talladas estrellas de ocho puntas, sorprendiéndome Atienza por n-ésima vez de nuevo. Imagino que ahí donde estás ahora, Jesús, se deberá parecer mucho a aquel momento.

 

Acaban de empezar de tocar a clamor, como tú tocaste durante tanto tiempo por tantas personas que anduvieron el camino que tú emprendiste ayer. Acaban de empezar a tocar y las campanas te llaman desde Atienza, Jesús. Porque ellas también fueron amigas tuyas. Imagino que ya lo sabrás, creo que ya les has contestado. Metáforas del destino, el cielo se ha vuelto a cubrir de gris en esta mañana triste de otoño. En otoño viniste a Atienza y en otoño te nos has ido. Si de algo te han hecho responsable ya allá arriba, que imagino que sí, haz que llueva un poco para que salgan setas, anda, por favor.

 

Quiero seguir recordándote, aquel artículo que escribiste para la revista ‘Atienza Joven’, dictado por tu voz cadenciosa y transcrito de mi puño y letra, como escribano de tu saber estar. Las veces que bajábamos a casa de tus nietos en Reyes. Las mañanas de verano en el banco de donde mi tío Zacarías siempre con la chaqueta puesta, aunque hicieran 40º allá adelante.

 

Y la tienda. En esa tienda crecimos todos. No habrá atencino que no guarde un recuerdo de esa tienda. El otro día pasamos dos amigos y yo por delante de la bodega que tenías en la Plaza de Arriba y, como un presagio, nos asaltó un recuerdo de nostalgia “¿Os acordáis de cuando tenía el Peces la tienda aquí?”. En ese momento nos teletransportamos a cuando las madres nos mandaban a por una botella de vino y otra de gaseosa, a cuando ibas creciendo y te tenías que agachar al entrar porque te dabas con la cabeza en el techo ya, a cuando tú luego ibas a recoger los casquillos y te los poníamos en la puerta de casa, a cuando ya “teníamos una edad” y mandábamos a los más mayores de la peña a que compraran vino para hacer calimocho en Fiestas, a una vida de dulces recuerdos gracias a ti.

 

Qué tienda tan grande tenías en un local tan pequeño. Allí podías comprar desde el Marca a una botella de Soberano, una bombona de butano, una postal del Arco, botica para las patatas de la huerta o un estropajo. Cuando no sabías dónde comprar algo, te mandaban al Peces, que seguro que tenía.

 

Jesús, de tu compromiso con Atienza nadie puede dudar. Atienza te quiere mucho porque tú adorabas tu pueblo. Fuiste el primer alcalde elegido democráticamente en 40 años, fuiste sacristán en San Juan cuando en Atienza había dos sacristanes. Fuiste diputado en Guadalajara. Pero ante todo, y mañana lo podrás comprobar en esa iglesia de San Juan a la que tú con tanto cariño cuidaste, fuiste amigo. Amigo de todos, de los de un lado y de los de otro, porque para ti sólo había un lado, que era Atienza.

 

Ganastéis unas elecciones casi a la par uno que otro, ¿me dejas decirte que fuiste el Adolfo Suárez de Atienza? Consideraré este rayo de sol que acaba de salir por la ventana de mi salón como un sí.

 

Hasta siempre, AMIGO.

 

Descanse en paz, Jesús Peces Asenjo.

 jesus

Foto: Jacinto Chicharro.

 

Actualizado (Martes, 10 de Noviembre de 2015 00:05)

 

Comentarios   

 
+1 #6 Florencio San Clemen 16-12-2015 12:00
Es la primera vez que entro en este foro, del cual me quedo sorprendido y encantado por los buenos y sentidos alagos y valoraciones que brindais a mi cuñado Jesus Peces. Gracias
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+1 #5 Agustin 02-11-2015 18:47
Me gusta ver, que se habla del que vive, aunque haya muerto,porque es lo que me han enseñado en la Iglesia Católica (los muertos resucitan y si no es así Cristo no resucitó) y se le hagan peticiones, como se hacen a los que están en el cielo y Jesús Peces tenia sabiduría pero sobre todo tenia Paz y esto es un don de Dios.
Jesús háblale a Dios de nosotros.
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+1 #4 Jesús de la Vega Gar 02-11-2015 18:12
Cuando la tristeza aprisiona la voluntad sólo queda tomar prestadas las palabras del poeta más cercano.
Espero que te acompañen en la paz de tu descanso.

TESTAMENTO OLÓGRAFO

Devuélveme Atienza tus colinas,
el gris de los jirones con que tejes
el chopo dolorido de la tarde.

Atienza verde vaguada
de lágrimas cautivas
que ahora son torrente.

(...)

Hoy, ya dispuesto al gran viaje
seguro de tu luz proclamo, ruego
y pido:
que dentro de un momento
cuando muera
alguien me recoja -no temáis
que estoy ya tan liviano como
un pájaro-
y me ponga aquí desnudo,
abierto en cruz y con la boca
contra tu mano de tierra.
Así, serena mi alma en tu luz
bajo tu seno
aguardaré mi último desguace.

MIGUEL VEYRAT
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0 #3 Jesús Peces San Clem 02-11-2015 07:29
Muchas Gracias Carmen. Le trasmitimos a mi madre tus condolencias
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+3 #2 Jesús Peces San Clem 02-11-2015 07:27
Queridos amigos y vecinos de Atienza:

De parte de mi madre y de toda la familia os damos las gracias por las enormes muestras de afecto que hemos recibido de todos vosotros. Nos han emocionado y consolado.

Gracias a Alberto Loranca y al Ayuntamiento de Atienza por este bonito homenaje. Estoy seguro de que a mi padre le hubiera conmovido tanto como nos ha conmovido a nosotros. Para él, Atienza no era su pueblo, era su segundo apellido. Allá donde fuera, él era “Jesús Peces de Atienza”. Nada más y nada menos.

Finalmente, un fuerte abrazo a todos los amigos de la cuadrilla por su apoyo durante este largo fin de semana. Mi padre ha tenido en vosotros a los mejores amigos que que un hombre puede desear. Sé que seguireis arropando a mi madre con vuestro cariño y cercanía.

Muchisimas gracias a todos. Nunca lo olvidaremos.
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+1 #1 Carmen Moreno Leal 01-11-2015 18:28
Precioso homenaje. Yo también tengo recuerdos entrañables de Jesus y siento mucho su muerte. Si podéis dar un abrazo grande a Felipa de mi parte, yo no se como localizarla.
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